miércoles, 15 de febrero de 2023

Finalizando la lectura de la "Carta a un joven maestro"

 El arte de lidiar con la felicidad y el sufrimiento

A veces creemos que es imposible alcanzar la felicidad ahora mismo, aquí mismo. Esta creencia, transmitida por padres y ancestros, nos impulsa a huir constantemente hacia el futuro en busca de más condiciones para ser felices. No creemos que tengamos ya a nuestro alcance condiciones suficientes para ser felices. Cada respiración, cada paso dado de forma consciente nos ayuda a detener esa carrera. Tenemos el hábito de correr hacia el futuro buscando algo, incluso en sueños, y esa energía de hábito se ha hecho muy fuerte. La práctica de la plena consciencia supone hacerse consciente de nuestra energía de hábito, reconocerla y sonreírle. Cuando somos capaces de hacerlo, la energía de hábito ya no nos empujará a correr.                                                        

  El arte de lidiar con la felicidad y el sufrimiento es muy importante. Por eso, queremos que los educadores lo enseñen en la escuela, de forma que puedan sufrir menos en la familia, con sus amigos y en sus relaciones con estudiantes mi compañeros, en su comunidad y en el mundo. así podrán también ayudar a sus estudiantes a sufrir menos. Si intentamos huir del sufrimiento, no tendremos ninguna oportunidad de comprenderlo, de transformarlo. Podemos incluso hablar de la bondad del sufrimiento. sí sabemos cómo acoger nuestro sufrimiento, abrazarlo con ternura y observarlo en profundidad, seremos capaces de generar energía de compasión y comprensión, el fundamento de la felicidad.

La visión profunda del interser

Mis estudiantes y yo mismo hemos redactado cinco entrenamientos de la plena consciencia que pueden ser considerados una especie de ética global. No deben ser vistos como preceptos o mandamientos de alguna religión, y cualquiera puede sumarse a ellos o comprobar su veracidad y valor. Estos entrenamientos pueden ayudarnos a practicar la plena consciencia a lo largo de todo el día: proteger la vida, practicar la felicidad verdadera, el amor verdadero, la escucha profunda y el habla amorosa y un consumo consciente. Si seguimos estos entrenamientos, seremos capaces de lidiar con nuestro sufrimiento y felicidad, restaurar la comunicación y ayudar a que las familias, las comunidades y el mundo sufran menos. Estos entrenamientos son prácticas muy concretas, no pura teoría. Al practicarlos, podemos experimentar mucha alegría, paz y felicidad. Se trata de una ética basada en la visión del interser.

  <<Interser>> significa que no puedes existir aislado, por ti mismo: debes interser todo lo demás. Imagina que contemplamos una rosa con plena consciencia y concentración. En poco tiempo descubrimos que esa rosa está hecha solo de elementos <<no rosa>>. ¿Qué vemos en una rosa? Vemos una nube, porque sabemos que si no hubiera nubes, no habría lluvia y la rosa no podría crecer. Una nube es un elemento no rosa que puede ser reconocido en la rosa. La luz del Sol,  qué es crucial para el crecimiento de la rosa, también es un elemento no rosa presente la rosa. Si eliminamos la nube y la luz del Sol de la rosa, no quedará rosa alguna. Si seguimos, vemos múltiples elementos no rosa en la rosa, como los minerales, el suelo, el jardinero, etcétera. Todo el universo a confluido para producir esta maravilla llamada rosa. Una rosa no puede existir por sí misma, debe interser con todo el universo. Esa es la visión profunda qué llamamos interser.

  La felicidad es similar. La felicidad es una clase de rosa: está hecha solo de elementos <<no felicidad>>. Si intentas deshacerte de todos los elementos no felicidad, nunca tendrás felicidad. Es como cuando cultivas flores de loto: necesitas barro. Observando con hondura la flor de loto, ves el barro. No puedes cultivar lotos en el mármol. Un loto se compone solo de elementos no loto, y la felicidad se compone de elementos no felicidad. Esa es la naturaleza del interser. Todo está en todo lo demás. En realidad, no podemos huir de algo para aferrarnos a otra cosa, porque todas las cosas están dentro de todas las demás, no fuera de ellas. debemos abandonar nuestra forma dualista de mirar.

  Desde esta profunda visión, vemos con claridad que la felicidad no es una cuestión individual. Si comprendemos nuestro propio sufrimiento y somos lo bastante hábiles para hacer un buen uso de él, podemos generar felicidad. Esa es la visión del interser: la felicidad y el sufrimiento <<interson>>.

  Cuando miramos nuestro planeta, vemos que los humanos también están hecho únicamente de elementos no humanos. Al observarnos a nosotros mismos, al observar nuestro cuerpo, vemos que estamos hechos de elementos no humanos: minerales, animales, plantas, etcétera. Si eliminamos esos elementos no humanos, la especie humana desaparecerá. Por eso, para proteger la humanidad debemos proteger los elementos no humanos. Esa es la enseñanza ecologista más profunda. Los cinco entrenamientos suponen un comportamiento, un estilo de vida que se basa en esta visión del interser. son una expresión muy concreta de la práctica de la plena consciencia. Si nosotros mismos y los jóvenes vivimos según estos cinco entrenamientos. La felicidad será posible, la compasión será posible, la sanación será posible. Un educador debería encarnar este estilo de vida consciente, esta compasión y comprensión, así ayudará a las generaciones jóvenes enormemente en su camino de transformación y sanación.

  Nada puede existir por sí mismo. todo depende necesariamente de todo lo demás para existir. La visión profunda del inter ser nos ayuda a eliminar la noción de un ser separado, y eso nos permite eliminar los complejos qué están en la base del sufrimiento. ya no te comparas con nadie. La mayor parte del sufrimiento nace de percepciones erróneas cómo esa, y por eso, restaurar la comunicación con nosotros mismos y con los demás es crucial para mitigar el sufrimiento.

Una comunidad de interser

Todo El Mundo puede practicar la respiración consciente para aliviar el dolor y la tensión presentes en su cuerpo. Todo el mundo puede practicar la respiración consciente o la marcha consciente para entrar en contacto con las maravillas de la vida qué hay en uno mismo y alrededor, para reconocer que ya disponemos de condiciones suficientes para ser felices aquí mismo, ahora mismo. Todo el mundo puede practicar la plena consciencia para cuidar de una emoción fuerte como el miedo, la ira o la desesperación. Todo el mundo puede practicar la escucha compasiva y el habla amorosa para ayudar a restaurar la comunicación y generar reconciliación.

  Soñemos con construir una comunidad con nuestros compañeros de trabajo y con todos los que trabajan en nuestro centro. Seguro que hay dos, tres o cuatro personas con las que tienes mejor relación, ¿no es cierto? Deberías empezar por hablar con ellas sobre la felicidad y el sufrimiento que ves en ti y en la escuela.

  Esas personas son testigos de tu transformación y sanación: eres una persona fresca, compasiva y sonriente. Puedes hablarles, reunirte con ellas más a menudo para seguir practicando, no solo a solas o en tu familia, sino como comunidad. Construir una comunidad de práctica es fundamental. esa comunidad puede hacer meditación caminando, puede compartir un té, puede organizar una sesión conjunta de relajación total, guía la hacerlo, crear una pequeña comunidad compuesta por educadores felices los que cambiarán el mundo.

  Esta pequeña comunidad podrá cambiar todo el centro escolar. Puedes escribir una carta que diga algo así:<< somos un pequeño grupo de personas que hemos cambiado nuestras vidas, tanto en casa como en el trabajo. Creemos que sería maravilloso qué pudieras unirte a nosotros>>. Tus compañeros podrán así empezar a saborear esta paz, esta fraternidad y relajación por sí mismos.

  No podemos dejar que las cosas sigan como están. Si los educadores son infelices, si no existe armonía ni paz entre ellos, ¿cómo podrán ayudar a los jóvenes a sufrir menos y a tener éxito en su aprendizaje?

  Cada educador debería ser un constructor de comunidades. Un educador realiza un trabajo noble, bello y respetable, pero sin una comunidad no podrá llegar muy lejos. Por tanto, querido amigo, haz buen uso de este libro, escrito y elaborado junto a la educadora y practicante de plena consciencia Katherine Weare y mis estudiantes. En él, educadores que ya han experimentado esta práctica nos cuentan cómo riegan en ellos y en los demás las semillas de la plena consciencia para crear educadores, aulas, escuelas y universidades felices. Te ruego que lo compartas con tus compañeros de trabajo. Las enseñanzas y métodos que se presentan en este libro se han utilizado en nuestros retiros para educadores y en centros educativos de todo el mundo.

  Espero que tengamos el tiempo y la oportunidad de practicar todo esto juntos muy pronto. Te deseo una práctica provechosa y feliz.

Tich Nhat Hanh

Plum Village, Francia

Octubre de 2014

martes, 14 de febrero de 2023

Continuando la lectura de: Los educadores felices cambian el mundo

 Hoy otra parte de la "CARTA A UN JOVEN MAESTRO"

Comunicación profunda

Hoy en día, disponemos de numerosas formas de comunicación, como los teléfonos inteligentes, la televisión y los ordenadores, pero la comunicación se ha hecho difícil entre compañeros, entre los miembros de una pareja, de padres y madres con sus hijos e hijas. Si no te comprendes a ti mismo, si no puedes entrar en contacto contigo mismo, si no conoces la causa de tu propio sufrimiento, miedo e ira, no puedes comunicarte contigo. Y si no puedes comunicarte contigo, ¿cómo podrás comunicarte con otra persona?

  Por eso, regresar a uno mismo para entrar en contacto con el cuerpo, las sensaciones, las percepciones y el sufrimiento propios, es decir, comprenderse, es crucial antes de ayudar a otra persona. Por ese motivo, proponemos que educadores y estudiantes se sienten juntos para compartir su propio sufrimiento. Deberíamos de disponer de tiempo, concedernos un tiempo para hacerlo. La verdadera comunicación consiste en comprender el sufrimiento interior, comprender el sufrimiento de la otra persona. Y necesitamos enseñarle esto a la generación más joven.

  Practicar la escucha profunda y el habla amorosa con nuestros estudiantes contribuye a eliminar barreras entre educador y estudiante. Si los alumnos comprenden tu sufrimiento, dejarán de hacerte sufrir. Si nosotros comprendemos su sufrimiento, sabremos cómo ayudarlos a sufrir menos. Juntos mejoraremos la calidad de la enseñanza y del aprendizaje, y el aula se convierte en un lugar agradable para todos. Es posible que educadores y estudiantes convivan felices.

  La práctica de la plena consciencia aplicada a la escucha y al habla puede ayudarnos a restaurar la comunicación con nosotros mismos, porque aprendemos a escuchar nuestro propio sufrimiento. No necesitamos huir de nosotros mismos; no necesitamos ocultar lo que no nos agrada de nosotros mismos. Intentamos estar ahí para nosotros, comprendernos para poder transformarnos. Si sabes cómo escuchar con amor y compasión, podrás ayudar a que otra persona sufra menos. Sabes que hay sufrimiento en ti, y que en esa otra persona también lo hay. Cuando ves ese sufrimiento en el otro, dejas de acusarlo, de culparlo. En lugar de eso, deseas ayudarlo a que sufra menos. Pero ¿cómo podrás reconocer el sufrimiento en la otra persona si no lo reconoces en ti? Es crucial que escuches con plena consciencia tu propio sufrimiento. En nosotros nacerá la compasión y sufriremos menos. Después, podremos mirar a la otra persona y sabremos cómo ayudar para que siga nuestro camino. Escuchar al otro con compasión le proporcionará alivio en solo una hora, en media hora. Esa es la práctica de la escucha consciente.

  Unida a la escucha consciente está la práctica del habla amorosa. Intentamos decir la verdad sobre nuestro sufrimiento y sobre su sufrimiento empleando un lenguaje amable que le ayude a abrir su corazón. Nuestra manera de hablar ayuda a esa persona a reconocer su sufrimiento y el tuyo. Todas estas son prácticas de plena consciencia: consciencia de la escucha y del habla.

  El educador y el estudiante pueden entonces aplicar las prácticas de la escucha y el habla conscientes en sesiones para hablar y compartir. Necesitan, primero, escucharse mutuamente. El educador debe ser capaz de sentarse y escuchar el sufrimiento de los estudiantes. Y los estudiantes pueden llegar a conocer las dificultades y el sufrimiento del educador y de los demás alumnos y alumnas. Después de haberse escuchado unos a otros, su comportamiento cambiará. Toda la clase puede practicar sentarse, respirar y escucharse entre sí. No es una pérdida de tiempo, al contrario; conduce a una comprensión mutua. Estudiantes y educadores podrán colaborar unos con otros para hacer que enseñar y aprender sea una alegría para todos. Podemos imaginar al educador sentado con un estudiante para hablar del sufrimiento del alumno. El educador ha desarrollado la capacidad de escuchar con compasión y de hacer que el estudiante sufra menos. Hasta ese momento, quizá nadie haya podido comprender el sufrimiento de ese joven. Su padre, su madre, están demasiado ocupados, y eso hace que el joven esté enojado. Ahora tenemos la oportunidad de sentarnos y escuchar su sufrimiento: quizá ese educador sea la primera persona que sabe sentarse y escucharlo. Si ese joven ve que hay alguien que comprende su sufrimiento, sufrirá menos. Así que la práctica de la escucha compasiva ayuda a conectar al educador con el estudiante, a construir confianza, a eliminar la ira y el miedo entre educador y alumno.

  Los administradores y el equipo de dirección del centro necesitan comprender que cuando en una escuela se organizan sesiones de escucha profunda, tanto los educadores como los estudiantes contarán con más energía y concentración para enseñar y aprender. Sin esas prácticas, los educadores pueden hacer sufrir a sus alumnos y los alumnos pueden hacer sufrir a los educadores, y el resultado es que se ensancha la brecha entre generaciones. La práctica de emplear la escucha profunda y el habla amorosa para restaurar la comunicación y promover la comprensión y promover la comprensión y la colaboración entre educadores y alumnos debería incluirse en los programas de formación de los educadores.

sábado, 11 de febrero de 2023

Deseo compartir, a partir de hoy, fragmentos de un libro que me entusiasma:

 Una guía para cultivar la plena consciencia en la educación


LOS EDUCADORES FELICES CAMBIAN EL MUNDO

Autores: THICH NHAT HANH y KATHERINE WEARE

Editorial Kairós

" Carta a un joven maestro

THICH NHAT HANH

Querido colega:

Soy educador y amo mi trabajo. Sé muy bien que tú también amas el tuyo. Todos queremos ayudar a los jóvenes a ser felices y a que hagan felices a los que les rodean.

  Nuestra misión, en tanto que educadores, no se limita a transmitir conocimientos; supone también formar seres humanos, construir una raza humana valiosa y bella que pueda cuidar de nuestro hermoso planeta.

  Soy muy afortunado porque las personas con las que trabajo y convivo (especialmente los jóvenes) comparten ese mismo ideal. Desean aprender a transformarse para vivir felices y ayudar a otros a hacerlo también. Por eso, cada vez que entro en mi aula, se da una felicidad y comprensión mutua entre maestro y estudiante, una fraternidad que hace mucho más fácil la tarea de enseñar y estudiar.

  Siempre procuro estar al tanto de la vida de mis estudiantes. Les cuento mis dificultades y sueños para que la comunicación entre nosotros permanezca siempre abierta. Sabemos que los niños, los estudiantes de ahora, padecen mucho sufrimiento. A menudo, su causa es el sufrimiento de sus padres. Los padres no pueden comunicarse entre sí, y la comunicación entre padres e hijos también es difícil. Existe cierta soledad, cierto vacío en el niño que intenta colmar con videojuegos, películas, televisión, comida, drogas y cosas similares.

  Conoces muy bien esta cuestión.

  Existe una enorme cantidad de sufrimiento en los jóvenes, y eso hace mucho más difícil el trabajo de los educadores. Nosotros mismos, educadores, también conocemos dificultades. Nos esforzamos al máximo, pero también hay mucho sufrimiento en nuestro entorno, en nuestra familia y en los compañeros de trabajo.

  Si nosotros y nuestros colegas educadores no somos felices, ¿cómo podemos esperar que lo sean los niños y jóvenes? Esta es una cuestión fundamental. Quizá nos falte paciencia, comprensión, frescura o compasión suficiente para poder enfrentarnos a tanto sufrimiento. Necesitamos una dimensión espiritual que nos ayude a transformarnos para poder empezar a ayudar a transformarse a los que nos rodean: los miembros de nuestra familia, nuestra pareja, todos los demás. Si tenemos éxito en esta práctica, nos hacemos personas más agradables y compasivas.

Traer la mente al cuerpo

El primer paso es regresar a uno mismo: la salida está adentro. Regresa a ti mismo para poder cuidarte. Aprende a generar una sensación de felicidad; aprende a lidiar con una sensación o emoción dolorosa; escucha tu propio sufrimiento para que puedan nacer la comprensión y así sufrir menos. Este es el primer paso y, como educador tienes que ser capaz de hacerlo. Debes empezar por ti mismo. Tenemos métodos de práctica para ayudarte a hacerlo, y podemos practicar juntos con alegría.

 Gracias a la respiración consciente, podemos traer la mente de regreso al cuerpo y cuidar primero del cuerpo. Después de que lo hayas hecho para ti, podrás hacerlo para los demás. Si tú no has podido cambiar, será muy difícil poder ayudar a cambiar a otra persona para que sufra menos. Si hay en ti más paz y amabilidad, te convertirás en una persona más agradable y por eso te será mucho más fácil ayudar a otro a sufrir menos.

  Hay en tu cuerpo tensión y dolor. Con la práctica de la plena conciencia, puedes regresar al cuerpo, reconocer la tensión y el sufrimiento que hay en él y respirar de forma tal que seas capaz de soltar ese sufrimiento. Media hora, incluso cinco minutos de práctica pueden ya cambiar la situación.

  La plena consciencia es una energía que nos ayuda a estar totalmente presentes en el aquí y el ahora, conscientes de lo que está ocurriendo en nuestro cuerpo, en nuestras sensaciones, en nuestra mente y en el mundo, y así entrar en contacto con las maravillas de la vida que tienen el poder de nutrirnos y sanarnos.

El arte de vivir

La práctica de la plena consciencia es la práctica de la alegría. Es un arte de vivir. Con plena consciencia, concentración y visión profunda puedes generar una sensación de felicidad y alegría siempre que quieras. Con la energía de la plena consciencia también puedes gestionar una sensación o emoción dolorosa. Si no hay en ti energía de plena consciencia, tendrás miedo de ser desbordado por el dolor y el sufrimiento que hay en ti.

  La plena consciencia es siempre plena consciencia de algo. Cuando practicas inspirar y espirar de forma consciente, eso es consciencia de la respiración. Cuando practicas caminar en plena consciencia, eso es consciencia del caminar. Cuando tomas el desayuno de forma consciente, eso es consciencia del comer. No necesitas sentarte en una sala de meditación para poder practicar la plena consciencia. Puedes hacerlo mientras te duchas, al volante, en la escuela, trabajando en algún proyecto y en tus relaciones con otras personas. Puedes practicar la plena consciencia de pie, caminando, sentado o tumbado. La energía de plena consciencia generada por la consciencia de la respiración o la consciencia de nuestros pasos al caminar nos ayuda a traer la mente de regreso al cuerpo, y cuando mente y cuerpo se unen, estás realmente establecido en el momento presente. La vida con todas sus maravillas, con todas sus fuentes de regeneración y sanación (la alegría, la felicidad, la paz) solo está disponible en el momento presente. El pasado ya se ha ido, el futuro aún no ha llegado: el momento presente es el único en que puedes vivir la vida de verdad.

  La plena consciencia siempre ayuda a aumentar la concentración, y juntas, plena consciencia más concentración, pueden hacer que aparezca la visión profunda. Cuando inspiras de forma consciente, concentrándote en la inspiración, puedes descubrir cosas muy sencillas pero esenciales, como la consciencia de que estás vivo y de que tienes un cuerpo. <<Sé que tengo un cuerpo>> es ya una visión profunda, una toma de consciencia. Estoy vivo, estoy viva, soy libre, estoy presente en el aquí y el ahora. <<Inspirando, sé que estoy vivo, estoy viva, y estar vivo es un milagro: el mayor de los milagros>>. Cuando inspiras, sabes que estás vivo, porque una persona muerta ya no puede inspirar. Mientras espiras, puedes ya celebrar el hecho de estar aún en vida. Tus pulmones son lo bastante fuertes para poder disfrutar de la inspiración; tus pies son lo bastante fuertes para poder disfrutar de la inspiración; tus pies son lo bastante fuertes para poder caminar y tocar la tierra con cada paso. Hay infinitas condiciones para ser feliz disponibles. Gracias a la plena consciencia y a la concentración, surge continuamente visión profunda, una comprensión honda.  

 Deja de correr

Existen innumerables condiciones para ser feliz. No necesitamos nada más. Si tomáramos un lápiz y anotáramos todas las condiciones para ser feliz con las que ya contamos, no bastaría una hoja, ni dos: ni siquiera diez hojas serían suficientes. Anotar las condiciones para ser feliz de las que dispones es una meditación importante.

  Cuando reconoces esas condiciones que ya tienes, puedes sentirte feliz y alegre ahora mismo, aquí mismo. Muchas personas confunden la felicidad con la excitación, pero la excitación no es exactamente felicidad. Cuando estás excitado, no hay en ti suficiente paz, la felicidad no es real. La plena consciencia es un tipo de práctica que nos ayuda a comprender en qué consiste la verdadera felicidad: no proviene de los objetos que ansiamos, como la fama, el poder, la riqueza o los placeres sensuales, sino de la comprensión y la compasión.

  La verdadera felicidad implica que no necesitas correr ni perseguir nada más. Cuando reconoces que dispones de innumerables condiciones para ser feliz, surge una sensación de satisfacción por estar en el aquí y el ahora, dondequiera que estés. Si puedes hacerlo, podrás generar una sensación de felicidad y alegría siempre que quieras. Podemos crear alegría y felicidad no solo para uno mismo sino para los demás. Tu propia plena consciencia puede ser contagiosa y hace que los demás recuerden. Recuerdan que estamos en un mundo maravilloso, que pueden experimentar las maravillas de la vida que están disponibles, eso puede hacerlos felices. Si tú estás alegre, feliz y atento, encenderás la lámpara de la felicidad y la alegría en los demás, porque en cada uno de nosotros existe la semilla de la plena consciencia, la semilla de la atención. Este es un arte y no tiene nada de difícil. Como educador, puedes realizar ese milagro en unos pocos segundos, y puedes hacer felices a tus estudiantes."

Seguiremos la próxima semana, espero disfruten de esta lectura.


viernes, 7 de agosto de 2020

 Buen día a mis amigos del mundo.

Deseo que la pandemia que nos atraviesa, nos permita surgir mejores seres humanos; dado el largo tiempo que no ha obligado a permanecer en aislamiento, ello nos ha permitido valorar todo lo que nos rodea y distinguir lo superfluo.

Un gran abrazo.





jueves, 27 de diciembre de 2018

Un nuevo año se va

Gracias a todos quienes recuerdan dar una vuelta por mi blog, y perdón por tenerlos abandonados.

martes, 2 de octubre de 2018

En este mes de octubre estreno cubrecamas

Enamorada de mi esposo y de la técnica bargello, a pocos días de cumplir 16 años de casados, estrenamos cubrecamas


El patrón lo compré en Etsy.com
Ya estoy buscando otro modelo y colores para el próximo año.

Un cariñoso saludos a quienes visiten mi blog.


lunes, 30 de octubre de 2017

He vuelto a la acción

Esta vez, realicé un edredón para una cama de una plaza. El destinatario mi sobrino nieto, Martín, quien cumplirá un año el día 4 de noviembre. (En la foto con su mamá, mi sobrina Gabriela)
El edredón lo hice con el patrón gratuito del sitio : http://www.modabakeshop.com/2013/11/sunny-steps-quilt.html


Espero que lo pueda usar durante mucho tiempo.
Gracias por visitar mi blog.